jueves, 28 de noviembre de 2019

Viena y Bratislava 2017

[... continuación de la entrada anterior Budapest 2017]

Día 11: Vie 26may17

Siendo casi las 6 pm, llegamos a la estación de trenes Hauptbahnhof de Viena y mi primera impresión fue muy positiva, todo estaba muy bien organizado, ordenado y correctamente señalizado. Me acerqué a una boletería para comprar los boletos de tren que utilizaríamos el siguiente lunes para ir a Bratislava (ida y vuelta, €16 por persona) y el martes hacia Praga (€45 por los dos boletos, solo ida). Luego, nos ubicamos en el mapa del metro y tomamos la línea roja U1 hacia el centro para llegar a nuestro hotel. El precio de los tickets de metro eran más caros que en todos los destinos que habíamos visitado antes en Europa, a €2.2 el boleto simple.



Después de llegar al hotel y dejar las cosas, salimos a buscar algo de comida y a un par de cuadras de distancia encontramos un restaurante llamado "Nestroy". Nos sentamos en una de las mesas del exterior y pedimos el típico schnitzel (€18.5) con cerveza local "Hirter" (€4.4 la botella de medio litro). Para ser un restaurante céntrico y bien recomendado, los precios estaban muy bien, además que tanto la comida como el ambiente y el servicio fueron excelentes.



Después de la cena, fuimos a caminar hacia la zona del centro, cruzando un ramal del río Danubio. Desde el puente se puede ver hacia abajo a los lados de la rivera del río algunos bares al aire libre, muy concurridos y con bastante ambiente. Eran casi las 9 pm y había mucho movimiento de gente en las calles, muchos locales que estaban abarrotados de gente cenando y adolescentes que bebían cerveza caminando, sobre bancos en las plazoletas o en los pequeños negocios apostados en todos lados. Caminamos unos metros más y llegamos al Hard Rock Café donde paramos a beber unas cervezas.





Saliendo de este local, a pocas cuadras estaba ubicada la Catedral de San Esteban (St. Stephan), la cual está ubicada en la plaza del mismo nombre (Stephansplatz). La estructura es de por sí impresionante, con dos torres principales al ingreso y la torre más alta sobre el lado posterior de la iglesia, con detalles góticos y un hermoso tejado de colores en forma de zig zag dispuestos sobre una superficie en pendiente. Debido al hecho de estar en refacción, parte de la iglesia estaba cubierta, aunque la iluminación era bastante buena. Siendo medianoche y estando algo cansados, regresamos caminando al hotel para descansar.



Día 12: Sab 27may17

Para este día teníamos pensado visitar el Palacio de Schönbrunn, el cual estaba más alejado del centro de la ciudad pero igualmente muy fácil de acceder con el metro. El día había empezado con mucho sol, el cielo estaba despejado y desde la estación de metro (del mismo nombre del palacio, así que imposible perderse) caminamos hacia la entrada casi siguiendo el grupo de personas que iban por delante nuestro.



Al entrar a la zona de boletería vimos muchísima gente haciendo cola para conseguir los tickets y cuando llegamos a pagar me dijeron que había un tiempo de espera para entrar al palacio (debido a la alta demanda de turistas). En nuestro caso, el tiempo de espera fue de solo una hora, y mientras tanto nos acercamos hacia el ingreso del edificio principal donde una orquesta de aproximadamente 25 músicos estaba tocando música típica y luego un coro femenino interpretó algunas canciones. Fue un espectáculo muy bonito que hizo amena la espera.



Casi sin sufrirlo, había pasado el tiempo de espera y en el ingreso todos debíamos dejar nuestras maletas y mochilas en custodia, además que tampoco se permitían tomar fotos dentro del palacio. La entrada imperial (€14.2 por persona) daba acceso para visitar 20 salones del palacio con una audioguía en distintos idiomas. El recorrido se hace en aproximadamente 45 minutos y después de eso, almorzaríamos y veríamos el resto del parque a la espalda del palacio.



El Palacio de Schönbrunn es uno de los edificios más bellos de Austria, tanto así que es considerado el Versalles vienés, y antiguamente funcionó como la residencia de verano de los gobernantes de Habsburgo. Actualmente los salones del palacio albergan una amplia galería de pinturas, muebles y artículos de decoración. El emblemático frontis también sirve como sede de conciertos de música clásica.

Para hacer las cosas simples y aprovechar el tiempo, nos sentamos a almorzar en el restaurante que está dentro del complejo de Schönbrunn. El calor se hacía sentir y como casi todo almuerzo durante este viaje, una cerveza bien fría era ideal para refrescar la tarde. La hamburguesa que ordené estuvo muy buena, y la carta de postres se veía aún mejor, pero era casi 3 pm y me faltaba caminar por los jardines, que no tienen costo adicional a excepción de las zonas del laberinto y unos juegos para niños.



Los jardines del palacio tienen una gran extensión y numerosos senderos donde el público es libre de circular. Entre los puntos de interés se tienen las ruinas romanas en arco y columnas, un edificio con forma de invernadero, fuentes de agua y la Glorieta, ubicada en la parte más alta de la colina central justo frente a la vista trasera del palacio. Desde este último punto, se tiene una magnífica vista del palacio, mientras se puede descansar al lado de la fuente de agua, bajo la sombra de los árboles que rodean el área mientras se admira la hermosa arquitectura del monumento y la paz de los jardines.



La tarde transcurría muy rápido y siendo las 5 pm, bajamos hacia la salida pasando por la entrada al zoológico de Viena, el cual es el más antiguo de Europa y uno de los mejores, según pude investigar. Era sábado y ese día el zoológico cerraba a las 6:30 pm, por lo que decidimos volver temprano el día siguiente para aprovechar la visita por varias horas. Salimos del complejo y tomamos el metro de regreso hacia el hotel. Aprovechamos el resto de la tarde para recorrer del centro de la ciudad, todavía estaba soleado y las calles estaban llenas de gente. El anochecer todavía no caía en la ciudad pero ya se sentía el ambiente de fiesta, bebidas, comida callejera que se ofrecía en unas food trucks y música que algunos muchachos escuchaban en plena calle.





Para la cena, encontramos un sushi bar muy cerca al hotel, llamado "Mochi", el cual estaba abarrotado de gente a pesar de ser pequeño en el interior y con algunas sillas en la parte exterior. El precio de los rolls especiales van entre €10 y 12, mientras que los makis pequeños entre €4 y 5. La comida estuvo muy buena y el servicio fue atento y rápido, fue muy buena opción para cerrar este día.

Día 13: Dom 28may17

Era domingo y fuimos a visitar el zoológico de Schönbrunn, así que desayunamos temprano y salimos muy cómodos con el objetivo de caminar bastante. El ingreso tenía un precio de €18.5 por persona y no había tanta gente en la entrada.



Al inicio de la muestra se encontraban los koalas, canguros y los engreídos del zoológico: los osos panda. En Austria se han hecho muchos esfuerzos para incrementar la población de pandas, y lo han venido consiguiendo con éxito. Al momento de la visita, encontré dos osos panda, uno de ellos durmiendo sobre el suelo y otro más pequeño durmiendo sobre las ramas de un árbol.



Más allá encontramos los leones, tigres, búfalos y algunas aves, hasta que cerca a una zona de descanso donde vendían helados encontramos a los rinocerontes, otra de las especies más protegidas y en peligro de extinción. Uno de los rinocerontes estaba separado del otro, que estaba en un ambiente más amplio y lo compartía con unos pequeños ciervos y venados, que corrieron hacia un refugio al verlo moverse hacia ellos.









Después de ver los pingüinos, lobos de mar, aves, lagartos, peces y elefantes, llegamos casi al final de la visita para encontrar a la jirafa que se veía muy bien cuidada. Habíamos estado paseando por varias horas y ya había mucha gente en el zoológico. Habiendo recorrido casi todo el zoológico, salimos hacia la estación de metro y el único lugar de comida que encontramos abierto fue un puesto de comida china en la misma estación de metro donde ordenamos fideos con trozos de salmón, por solo €5. Comimos mientras esperamos sentados frente a la estación y regresamos al hotel para descansar un poco, el día había estado muy soleado y la caminata fue extensa.

De vuelta en el centro de Viena, caminamos hacia el Palacio Imperial de Hofburg, uno de los muchos impresionantes monumentos de la ciudad, con una plaza central interior donde se encuentra la estatua al Emperador Francisco I (Kaiser Franz I) y a pocos metros se puede encontrar el majestuoso Wiener Kongresszentrum, el palacio más grande de Viena. Antiguamente, este edificio fue la residencia de la realeza austriaca y actualmente es la sede del presidente austriaco. En sus interiores está el museo de Sissi (emperatriz de Austria a fines del siglo XIX) y espacios donde se realizan eventos musicales.









Al caer la noche decidimos ir al parque de diversiones Prater que estaba a unos 10 minutos caminando desde el hotel. En este parque se encuentra la rueda más alta de Europa, además de muchos juegos mecánicos que despertaron nostalgia porque inspiraban un espíritu familiar. No había mucha gente, lo cual nos permitió disfrutar varios de los juegos sin hacer extensas colas. El parque cerró cerca de las 10 pm momento preciso para regresar al hotel y descansar, ya que al día siguiente teníamos la visita de un día completo a la capital de Eslovaquia, Bratislava.









Día 14: Lun 29may17

Teniendo los boletos de tren hacia Bratislava, tomamos desayuno temprano y nos fuimos hacia la estación de trenes Hauptbahnhof de Viena y abordamos el tren, pasada las 10 am. La frecuencia de trenes es bastante alta y creo que no hubiéramos tenido problemas si comprobamos los tickets allí mismo porque habían varios asientos disponibles. El viaje fue bastante corto, poco más de media hora y los paisajes de la ruta son muy bonitos: muchos árboles y pequeñas villas adornadas con simpáticas casitas.



La estación de trenes de Bratislava lleva por nombre Hlavná Stanica, es un poco caótica a decir verdad, las ventanillas están abarrotadas de gente, el personal es poco amable y se ve un poco desordenada. Muy cerca de la salida hay un paradero de buses, y aunque la caminata hacia el centro no debería tomar más de 30 minutos, estaba bastante soleado (considerar que ya estábamos cerca al mediodía) y preferimos tomar el bus, a un precio de €0.70 por persona.

Bajamos del bus en la parada que está frente al Palacio Grassalkovich que hace las veces de oficina administrativa y es la residencia presidencial. En los alrededores del palacio hay un jardín muy amplio con una fuente de agua. Desde este punto, empezamos la caminata hacia el Bratislavsky Hard o Castillo de Bratislava.



El camino no es muy largo, pero sí es cansado porque es casi todo en subida así que se recomienda utilizar zapatillas bastante cómodas. El castillo se ubica en lo alto de una colina desde donde se tienen magníficas vistas de la ciudad, del río Danubio y la inmensa vegetación que rodea la ciudad.





El ingreso al castillo tiene un precio pero se puede pasear gratis en los exteriores, terrazas y senderos. En sus interiores, el castillo alberga el Museo de Historia y parece haber sido restaurado recientemente porque hasta la estructura se ve en muy buen estado a pesar que la construcción de este edificio data del año 900. Una de las estructuras más notorias desde esta ubicación es la torre de la Catedral de San Martin, que se encuentra en el mismo centro de la ciudad. Felizmente la bajada fue mucho más fácil que la subida y el sendero que tomamos se sentía bastante fresco.







Al momento de nuestra visita, la catedral no estaba abierta al público, así que seguimos avanzando por la calle Panská donde encontramos varios negocios con souvenirs y adornos de cristal, algo popular en esta parte del mundo, así como en República Checa (ambos países fueron uno solo por muchos años). Era casi las 3 pm así que antes de llegar a la plaza central, nos sentamos a almorzar y beber una cerveza bien fría. En todas las calles de este sector de la ciudad hay varios restaurantes y cafés, y ayuda bastante que sean sólo para tránsito peatonal, tanto así que no recuerdo haber visto bicicletas incluso. Adicionalmente, comparando con el estándar de precios de la Europa occidental, Bratislava resultaba más barato: un almuerzo y cerveza para dos personas por €35.





Volviendo a la ruta, caminamos por las calles hasta llegar a la plaza central Hlavné Námestié, bastante pequeña pero muy linda y limpia. Los edificios muestran la arquitectura tradicional del país y el más llamativo quizás es el que era la antigua sede del municipio, que ahora sirve como sede del Museo de Bratislava. Otro de los hitos de la ciudad es la Puerta de Miguel (Michalská brána) que es la única puerta de la fortaleza original que se conserva desde la época medieval, es decir, aproximadamente el siglo XIV.









A pocos metros se puede encontrar la sede actual de la autoridad municipal: el Palacio del Primado que tiene un color rosáceo que lo hace inconfundible. Antes de finalizar nuestra visita, dimos un paseo por las calles aledañas, llenas de comercios, cafés y la caminata es bastante agradable porque la presencia de los edificios a todo lo largo ofrece sombra a los transeúntes.





[Continúa en la siguiente entrada Praga 2017...]

Dónde dormir?

En el caso de Viena, creo que muchas de las opciones para una habitación privada y una buena ubicación muy cerca al centro tiene un precio más elevado que en otras ciudades. En mi caso, estuve en el Novotel Wien City, ubicado en Aspernbrueckengasse 1, a pocas cuadras del Stephansplatz. Las habitaciones son amplias, el baño no tanto y el desayuno buffet es muy bueno. El precio de la habitación por noche fue de aproximadamente €160.

Dónde comer?

Nestroy”, ubicado en Weintraubengasse 7, tiene el clàsico Schnitzel, cerveza local y una terraza muy agradable para días soleados. Precios razonables para la ubicación y la variedad de platos. Una cena con cerveza para dos personas por €50.

"Mochi", ubicado en Praterstrasse 15, restaurante japonés con buena variedad de makis, sushi, sashimis y platos calientes. No es el mejor del mundo, por lo que me quedó una sensación de insatisfacción al saber que la cena para dos personas fue por €70.

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